sábado, 2 de mayo de 2015
Karauh: Capítulo 1, la visita.
"Rumbo entre caminos, tan sólo sigues el instinto, el miedo avanza al igual que tus pies, pero eso ya no importa, has escuchado el llamado nuevamente"
Clareando la mañana, se escucha el sonido de las aves un tanto alegres por el comienzo del día, es de día nuevamente y no hay emoción alguna que reconforte un comienzo. La cama sigue siendo incómoda pero no tanto como la vida que me espera para dar lo "mejor" de mi, se hace tan pesado nuevamente; desearía ser niña nuevamente para no tener más preocupaciones que las normales a esa edad, eso me hace recordar que detestaba ser normal, detestaba siempre ir acorde de todas, hablando de niños y sobre ropa, me hastiaba.
Una vez despertando de los recuerdos infantes me dispongo a levantar este costal de huesos y dirigirlo hacia el mundo podrido, pero reparo en algo, hay un silencio total y se ha puesto oscuro el día, es fantástico no habrá tanta gente con la cuál toparme y ser cordial, si por mi fuera entre menos gente diaria a la quién tratar mejor. Reparo en que no estoy sola, hay una silueta al fondo de la cocina al bajar de mi recamara por las escaleras, ¿Será otra alucinación? Últimamente he recreado personajes para poder charlar sin sentir que ofendo a alguien por el poco tacto que me he creado, mi mente se ha hecho más ágil o simplemente se esta fortaleciendo un problema de esquizofrenia,
Paso a lado de la silueta y le saludo, empezando a charlar cómo de costumbre sobre lo que me aqueja de unos días para acá, sobre situaciones y personas, sobre mi persona y lo que tengo planeado pero no he logrado; sigue estático y aunque imagino que debe moverse o sobre consejos que me daría empieza a hablar para mi sorpresa, caigo en cuenta que me han encontrado.
-¿Has acabado con tus patéticas historias de mundanos?- reconozco esa voz, es Nariah, y él jamás negocia.
-¿Qué es lo que quieres Nariah, cómo me encontraron?
-Desde que te has quejado de tu humanidad has sido muy descuidada, ya no sabes distinguir entre este mundo y el otro, te hemos visitado desde que creas a tus amiguitos y sinceramente das asco.
-Vale soy nefasta, ¿Has venido a matarme o a reclutarme? La última vez no me quedó muy claro, ¿Siguen con Torika?- pregunto mientras sorbo mi café, desde la última vez que me tope con esos dos escondí lo que soy, simplemente por todo lo que hicieron que pasara a tal grado de sentirme como una desquiciada, aunque pensándolo bien, en estos momentos una batalla enfrentando a Torika sería mucho mejor que toda esta rutina.
-Torika ha encontrado tu alma y desea saber si te unirás a ella, está devastada y la necesita para la última guerra de la era. Fuiste una idiota al separarte de ella, te has convertido en un costal de huesos, si no fuera por tu alma te dejaríamos pudrir junto con los humanos.
-Mientes, mejor dime la realidad de tu visita, tengo pendientes y estar platicando con una alucinación me quita tiempo- Digo de lo más tranquila bebiendo mi café y comiendo una tarta.
-¡Eres una arrogante basura!- se levanta y azota la mesa, sale de su sombra y muestra su rostro, sigue siendo tan monstruoso como lo recordaba, simplemente me limito a sonreir- No seas pedante, tú no me interesas en lo mínimo como humana, para Torika y para mi eres valiosa si estás unida con tu alma, y si piensas que miento, dime ¿Acaso no la encerraste entre la 3° y 4° dimensión vendada de ojos y con un mantra para que no avisará a nadie de su existencia? ¡Ja! Olvidaste el sello, un Nobiano la encontró, y por tu olvido ha estado agonizando, por eso te sientes más mundana Karauh
Mi expresión cambia, aún recuerdo mi nombre, nadie debía encontrarla y ella estaría bien sin que nada le afectará, ¿De que sello me hablará?, en mi enseñanza no recuerdo ningún sello, está agonizando, no puede perderse, no sin que yo esté unida a ella, fuer cierto lo que advirtieron los Playadianos, estar sin mi alma representaba un gran riesgo para ambas, pero necesitaba separarme de ella o moriríamos sin haber completado el mandato y al final me convencí que era un recreación de mi mente.
-Llevame con Torika, tiene algo que me pertenece.
Corta el espacio tiempo y de nuevo viajo hacia el espacio, de nuevo veré al universo, y más que temerle a Torika me enfrento a Urineo hace tres eras que me desterró. Tal vez vivir como humana sea un desperdicio, es hora de cumplir con los Playadianos, pero ¿Porque no vinieron a advertirme?, caigo en cuenta que debemos ser una mi alma y yo para poder contactarlos. Soy una estúpida. Pero ahora estamos entre lo que se conoce y lo que no, el cosmos del todo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)