Café con vainilla, hábano. Sabor amargo en mi boca.
Aves libres, agua corriendo, sentimiento puro de libertad.
Suave viento melodioso que llevan voces de otro tiempo,
y la hierba susurrando palabras de amor.
Faros solitarios y a su lado una rosa queriendo ser abierta,
llevo una orquídea tatuada en mis intestinos y un ruiseñor en mi cabello.
A quién no soporto es a la rana gigante que salta hacia mi armario;
y las ruedas de mis pies se están desgastando.
Día a día crecen esas alas de libélula tras mis hombros,
y el espejo de ladrillo que encontré me muestre que me tiñe de azul.

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