"Lo equivocado en la sociedad, es sobre el buen sexo. Si el hombre lo disfruta es un héroe, si la mujer lo disfruta se presume de ser una puta. En que cárcel han caído, que nos prohíben de placeres tan necesarios"
Miro alrededor, noto la mirada de alguien al otro extremo de la cafetería.
Es guapo, alto y emana una atracción seductora, me agrada. Veo el usual
coqueteo de miradas, sonrisas y demás señales que se sabe pueden acabar
de dos maneras: el comienzo de una relación o la delicia de una cama.
Opto por la segunda opción, estoy harta de creer en eso de la seriedad,
no hay tanta adrenalina si se es comprometido y siempre exigen más.
Volvemos al coqueteo con ese sensual hombre, ¡Dios, que cosas más
bellas se disfrutan en lugares como este!, se acerca y comenzamos a charlar,
platica habitual, nombres y demás referencias, gustos y cosas
que se olvidaran, solo es parte de.
Voy al grano y directo le pregunto- ¿Te gusta el sexo?- sin rodeos contesta- Claro
- ¿Te apetece un poco de sexo conmigo?- sorprendido pero con la lujuria a tope
accede. Los hombres son de lo más sencillos, habla directos con ellos y sin
mas ni menos puedes obtener lo más carnal y mundano pero profundamente
placentero.
Se mueve al compás de las olas, rítmicamente y con la singularidad de que embriaga
todos mis sentidos, cada uno hace su recorrido en los respectivos cuerpos.
Sin más rodeos explotamos cada uno a su manera, y esa es la despedida.
no hay interés en descubrir más de cada uno; no hay problema de mi parte.
Al otro día en la misma cafetería hay alguien sentado al otro extremo,
me envía una nota junto con unas fresas "Te ves bien bebiendo café, te verías mejor bebiendolo de mis labios" Sonrío, y sé que tendré un nuevo ritmo de las olas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario