domingo, 21 de junio de 2015

DEBO MATARTE MI AMADA.

"Últimamente los días y las noches se parecen demasiado..."



La perdida suele ser dolorosa, el desprendimiento aún más, pero el olvido forzado es torturador. 
Era mía, o siempre fue suya, jamás lo supe hasta el día de su partida. 
Mi oasis.


Me pierdo en sus ojos negros cada vez que me mira, es un abismo atrayente. Entona un cántico para mi propia esencia, y corta toda fuente de lenguaje apropiado para decirle que la quiero. 
No puedo permitirme pensar en estrecharla a mi pecho, no puedo permitirme flaquear. 
Queda en mi mente un momento en la eternidad, sonriendo al sentir tanta dicha por su contacto. 


A noches lloro ese instante, estaba de espaldas me atrajo hacia ella y boca abajo me sostuve en mis codos, sonreí y la bese. Sonreí por el único momento más feliz de mi existencia; aún tengo grabada nuestras risas. Ese instante, ese pequeño instante lo guardaré celosamente hasta el fin de mi existencia.


Debo convertirla en un recuerdo, uno muy distante, debo pensar en ella como algo muerto. Pesará menos, aún así la vea por ocasiones. Ella debe morir para mi. La muerte me es indiferente; esa será la manera más apropiada. 


Matar. Matar al ser que ha derrumbado mi mundo, y aún así espero que este a mi lado. Matar, al ser que da vivacidad a mi entorno. Es veneno, ella es veneno para mi. Y aún así me atrevo a decir que si me lo permitiera, yo moriría gustosamente acunado en ella, escuchando sus latidos una vez más. 

-NAROYE

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