"La arrogancia del ser humano al crear algo le genera tal seguridad que se cree deidad"
Los dolores, odio los malditos dolores de parto, si he sido ALFA, la razón es por mi resistencia al dolor, cada uno de todos los partos han sido un punto cercano a la misma muerte pero el instinto de supervivencia se hace presente para dejarme viva por un rato más en este infierno. Ninguno me había dolido tanto como este, la cría trae maldad, entre las memorias puedo reconocer el significado que en la antigüedad le daban a la palabra alma. Este ser es carente de ella.
Comienza el proceso de parto, más de 5 personas asistiendo y una sala llena para vanagloriar de nuevo mi hazaña. En un segundo paso de la sala de preña a la de parto, un cuarto frío, azul, y un tanto nauseabundo, a mi alrededor todos me llenan de agujas y cables. Hacia el techo una sala completa frente mio para ver como pare una verdadera hembra, dadas las razones en estos momentos puedo presumir de mi linaje, es algo primitivo, esa seguridad de saber que puedes hacer lo que pocas, incluso si se trata de parir un híbrido.
Algo se mueve bruscamente dentro de mi, tira patadas y golpes como si quisiera desgarrarme por dentro, como si quisiera asegurarse que nada volverá a crecer ahí y que el último será él. Siento eso, desea marcar este momento, aún sin alma, sin una razón por vivir sus genes obedecen más a su lado salvaje de destruir toda posibilidad de vida.
Todo se me entume, no puedo moverme, el dolor es latente pero debo soportarlo, quieta para mi desgracia, todos con caras de angustia y horror. Puedo escucharlo, su corazón late rápidamente, y dentro de tanto caos, unas garras, clava las garras entre mis muslos, se aferra a mi como animal asustado, puedo oírlo en mi mente; soy su madre y nadie me va a quitar ese derecho.
Recuerdo una melodía, una dulce y comienzo a tararear, lentamente quita las garras de mis muslos y sube por mi vientre hasta mi pecho, está ahí, empapado de sangre, de escamas oscuras pero sus ojos, puedo apostar que son los de Elena mi primer madre. Acurrucado entre tanta sangre escucha mi llamado.
Entre esa criatura y un cristal, puedo ver la reverencia hacia mi,"La Alfa", la que trajo un híbrido al mundo y puede apaciguar su furia, pase lo que pase me ha hecho sentir fuerte y con capacidad de protegerlo de estos "batas blancas" mi hijo, el último, el único que me ha reconocido como su creadora, como su madre.
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