sábado, 18 de junio de 2016

1910: Quinta Carta

Querido:

Le envío saludos desde mi alcoba, aunque he tratado, esta catástrofe en mi cuerpo no mengua. Me he quedado sin habla, durante estos días me encuentro muda y no puedo comunicarme sino es por notas, por eso ahora a mi madre no se le hace raro que escriba.

He pensado mucho en lo que me ha contado, ¿Cómo es posible que el humano que me describió muchos años hacia le futuro sea tan cruel y malvado? he tenido pesadillas atroces con los libros que guardo celosamente en mi ático. El señor King describe atrozmente el comportamiento en su época. Aún no puedo creer que usted haya sobrevivido ante tal frenesí incontrolable de sus cohabitantes.

El Señor Mario Cruz es de mis escritores preferidos, su lenguaje aún no lo comprendo del todo, pero aún recuerdo sus narraciones mi señor, escuchando el trinar de las aves y sintiendo el aire fresco mientras escuchaba su voz contándome lo que escribía ese señor, que a mi parecer tiene un aura oscura.  Sin embargo usted hace que las cosas ocultas suenen tentadoras para el conocimiento de esta pobre mujer.

La otra noche salí a un concierto con mis padres, ante mi falta de habla casi nadie me nota y sin ninguna contemplación acudió a dicho evento una amiga lejana mía, sin embargo me pareció sumamente grosero el cómo se expresaba de usted, tan vulgarmente que los celos me llevaron a pensar que usted fue un traicionero conmigo, sin antes caer en la desfachatez de algún reclamo aunque sea a señas, contuve la respiración y me comporte lo más decentemente que pude con aquella señorita. He de decirle que no pienso seguir conservando su amistad es muy dañino para mi persona y para el amor que aún le profeso, no quiero contaminarlo ya que no quiero tener un mal recuerdo de usted. Como tan pronto vuelva podremos aclarar lo sucedido con la Señorita Susana.

Mi señor, usted me había contado de criaturas de la oscuridad y en los libros hablan de criaturas que provienen de más allá de las estrellas, ayer probé contándole un poco a mi padre, me dijo que esas cosas son del diablo, la verdad nunca se me ocurrió relacionar sus anécdotas con cosas del diablo, al provenir del cielo me parecieron más como ángeles.

Vuelva pronto mi señor, dentro de poco viajaré a Querétaro. ¿Recuerda? Los dos íbamos a visitar ese lugar, le mencioné que ahí tengo familia y nos recibirían sin ningún problema, es mi tía y aunque a mi madre no le guste su comportamiento sé que no pondría objeción en que usted y yo compartieramos la habitación. Aún tengo esperanza de su regreso, en cada anochecer agradezco esa fortuna de poder mirar hacia el horizonte y ver como las estrellas trinan pues sé que en algún lugar usted también disfruta de esa vista.

Espero recuperarme pronto para su regreso.

Suya,
N


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